Envuelto en la tradición de Yunnan
Michael vio por primera vez estas telas de envolver artesanales en un pequeño almacén de té a las afueras de Kunming. El dueño, prensador de hei cha de tercera generación, mantenía sus ladrillos apilados bajo sencillos cuadrados de algodón, cada uno marcado con el peso — un sistema que no había cambiado en décadas. Cuando Michael le preguntó dónde podría conseguir más, el hombre le señaló un taller textil a dos pueblos de distancia. Allí, tres mujeres aún estampan telas con bloques de madera tallados y tinta de hierro, usando la misma receta de pigmento que tiñe las tortas de pu’er y los ladrillos de hei cha por todo Yunnan. Accedieron a hacer una tirada personalizada para nosotros: cuatro tamaños, con dobladillos limpios, prelavadas para que no encojan al primer contacto con el vapor. Cada tela lleva el peso para el que fue cortada — 250 g, 400 g, 800 g, 1 kg — estampado en una tipografía directa, de aspecto laboral. Sin marca, sin brillos. Justo ese tipo de objeto tranquilo y funcional que uno encontraría en el almacén de un productor de té. Conseguidas por Michael Zhan durante un viaje de compras en primavera, estas telas viajan ahora desde aquel taller hasta tu propia estantería, donde mantendrán tus ladrillos libres de polvo y tu colección legible.