Tejido en los pueblos del valle del Lancang
En la estación seca de 2024, Michael Zhan siguió el río Lancang hacia los pliegues de las montañas Hengduan, visitando pequeñas cooperativas de tejeduría que abastecen el comercio del pu’er. Su misión era encontrar una alternativa más suave y flexible al set de envoltura de lino — una tela que pudiera doblarse y volver a doblarse a diario, pero que aún respirara. La búsqueda lo llevó a un taller familiar en Jingmai, donde el algodón se teje a mano desde hace generaciones usando algodón de fibra larga ‘Xianshuang’, cultivado orgánicamente en laderas aterrazadas. Las tejedoras hilan el hilo a mano y luego trabajan en telares tradicionales de madera, produciendo un tejido más ligero y suave que el lino pero igual de duradero.
Michael seleccionó un acabado natural sin blanquear, con la tela prelavada en agua de manantial para eliminar cualquier resto de almidón y darle una sensación de uso inmediato al sacarla del paquete. Cada cuadrado de 35 cm se corta y remata a mano, con un dobladillo de doble pliegue que no se deshilacha. El set de seis permite envolver toda una tong de pasteles o ir rotando las telas mientras se airean entre usos. Es una pieza tranquila del cuidado del té — respetuosa con la tradición de envolver los pasteles en tela transpirable, pero completamente moderna en su utilidad. La cooperativa también se beneficia: el proyecto da trabajo estable a dieciséis mujeres durante la temporada baja agrícola, un detalle que Michael insiste debe formar parte de la historia de cada tela vendida.